Apartados para no dormir

domingo, 8 de abril de 2012

Soledad. Ausencia. Demencia.

Al sonido de las trompetas del olvido, desde el infierno más profundo y a caballo de palabras crueles, aun peor, sinceras. Sentimiento de rotura, desgarro desde dentro, no quedan tripas, no queda sangre, sólo un atisbo de locura que se hunde en su amargura, algún día podrá escapar. 
Catorce lágrimas se han derramado ¿Quién las reclama? ¿Quién juega con ellas? Dejadlas, dejadlas fluir, no son charcos, son mares. Ahora caigo y me ahogo en ellas, mi voz no emite sonido y esos ojos que solían bailar la vida empiezan a perder el brillo de antaño. 
Manos temblorosas ante la eminente salida de escena, se acabó la función y el público no aplaude, un fatal desastre que arruina la inversión desgastada. ¿Monedas? ¿Una VISA platino? Ni la mayor fortuna del planeta podría amainar tal terremoto. No puedo sostenerlo y se me cae encima. 

Oiga, ha perdido la cabeza, camina sin mirar al frente ¿Se cree usted inteligente? Andar sin camino no tiene otro destino mas que el vacío. 

Puede que os suene o tal vez estáis leyendo un cuento, en el caso primero os compadezco. Soledad. Ausencia de todo, dominio de nada, cuando el pasado sólo es recuerdo, cuando el futuro es fruto inalcanzable. Soledad. sin color, sin olor, ni frío ni calor, cero grados de indiferencia y energía al mínimo para una lucha perdida. 

Soledad. Sin pasión, sin temor, sin nada a lo que agarrarse, sin nada que perder. 



jueves, 9 de febrero de 2012

Y mi teoría es:




Me defino como una persona vaga a tiempo completo, pero es una vagueza innata y por lo tanto una vagueza perdonable.
Así es cómo justificamos la mayoría de nuestros errores, si algo es innato, algo que a simple vista o a simple esfuerzo no se puede cambiar entonces es totalmente justificable.

Qué fácil es vivir a expensas de los demás, aprovechando la inmunidad de una personalidad consolidada y esperando la compasión del vecino. -Oh pobre mendigo, pobre incomprendido, no sabe controlar sus impulsos y vive esperando a que se rompa el cinturón que lo reprime-

Porque estamos hechos de represión. Una represión amarga. ¿O acaso os creéis que vuestros actos no tienen explicación? Los míos la tienen ¿Esperabais un no? Mientras sigan los tabúes y las frases malsonantes, algunas descripciones desacertadas y otras no tan próximas a este interior que sigue oculto e intenta romper el cascarón.
La represión acaba manifestándose en aquello que más odiamos. Odio, odio, odio... Odio hacia lo que nos estamos convirtiendo, autocastigo que lo incrementa, círculo vicioso, un nunca acabar. Disfrute de la tortura.
Por más que intentamos salir del huevo más capas nos lo impiden, os dolería saber quiénes son los que realmente las han ido engrosando. Vosotros. Nosotros. Yo.


Dear Mr Unknown ¿For how long?
Sabes tan o mejor que yo que anhelo tu llegada, esa que marca el fin de los días. Días de pobreza y vestidos cortos de puro descontrol.
Vuelvo a la realidad y entiendo la jugada, 50 años de guerra, aun nos falta vida y tiempo para poder caer. Sumérgete en mi mirada, soltaré las riendas que me atan a esta farsa.

Dímelo susurrando, dime cuánto tiempo ha pasado desde que nos desconocimos.

Y mi teoría es que cuanto mayor es la coraza más roto está su interior.

miércoles, 4 de enero de 2012

En tierra de nadie.




En medio del universo, cerca de dos supernovas a punto de explotar. Fluyendo como el agua a través de piedras cortantes, piedras que producen grandes heridas con un pequeño roce que a primera vista no se puede apreciar.

Aun así, con miles de rasguños que se dibujan en mi cuerpo, temo tropezar al salir a escenario. Tenues palabras que permanecen en mi piel, en cada instante, en cada esquina... Tenues palabras que nadie osa descubrir.

¿Y si elijo vestir un kimono? Como si de la segunda guerra mundial se tratase, en las tierras de Japón y bajo la lluvia de primavera me llamarían Geisha. A mi blanca tez no le harían falta muchos polvos de maquillaje, la cálida tranquilidad de un hogar en invierno me proporcionaría el rojo necesario para pintar mis labios y ocultar mi cara. Pero no soy japonesa y esto es el siglo XXI.

Un paso más hacia delante y sigo mi camino que me llevará a ningún lugar. Necesitaré a alguien con quién poder hablar, tal vez cogeré una piedra, de esas que me hicieron tropezar, la llamaré destino, le contaré cómo conseguí desaparecer, cómo conseguí ser nadie, cómo conseguí ser una piedra perdida en medio de un oscuro, frío y olvidado desierto.

Y así contaré mi historia, la que debió permanecer prohibida. La historia de una vida demasiado exprimida en el núcleo de una corta edad. Borarré con los años aquel tatuaje de bellas palabras que tapizaron mi antiguo yo, porque nadie querrá saber qué fue de ella, su desdicha y la mala fortuna que contrajo su llegada. Que con un leve suspiro y una mirada... Dejó de ser quien era y de pronunciar palabra.

Surgiendo de altas montañas y capturada por ríos siguió fluyendo como el agua, sólo las piedras cortantes deletreán su nombre.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Yo soy una déspota y mis circunstancias.




Hoy voy a vestirme al más puro estilo vintage, a jugar con el aire que aspiro y a vivir esa vida que sueño, que anhelo, que reprimo.
Decía Freud que cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo. Bueno, en realidad yo estoy segura de mi propia muerte, de hecho estoy tan segura que sé que no voy a morir.
Humo por todas partes, gritos, falsas admiraciones y frases cortas con clara intención:
-¿Sales un rato fuera?
-Claro, espera que coja mi chaqueta.
- No creo que vaya a hacerte falta.
-¿No? Hace frío...
-Tengo calefacción en el coche.
40 pasos, calor (oh sí, calor) un arranca-aparca rapidito y para casita que ya estamos listos.

Ni me esperéis, ni me busquéis, si desaparezco entre la niebla temed por vuestra propia integridad física. Basta de hipocresías, nadie actúa más que por su propio interés.

Que si hoy caigo, que si mañana me levanto, se acabó. Lo que quiero es volar. Volar mucho, volar por encima del cielo, como una niña pequeña que cree en la magia, como una niña tonta que algún día creyó en el amor.

Pienso levantarme todas las mañanas a tomar el aire fresco y quitarme toda la ropa, la piel e incluso los huesos, quedarme con la pureza de una alma corrompida por alcohol, impulsos y caprichos. Un alma humana al fin y al cabo, la juzgaremos, la destrozaremos, la haremos añicos más y más pequeños y ¿Para qué? Para frustrar una personalidad puramente concupiscible. Le es innato pero no nos importa, somos unos sádicos y estamos sedientos.

Quien quiera que me siga, no pienso rechazar invitaciones por cierto, ni poner malas caras a la amargura, pues quien no quiera ya puede alejarse porque no pienso evitar la explosión.

En la jerarquía de mi vida primero voy yo, todo lo demás ya pensaré si lo incluyo en el reino.



jueves, 10 de noviembre de 2011

La llamaron loca.

En su propio mundo aquello fue un pensamiento revolucionario, algo fuera de lo convencional, dicen las malas lenguas que no tenía madera de ilustrada. Pero ella lo sabe, era de un tipo avanzado a su tiempo.

Una fría tarde de Febrero o cualquier otra fecha poco importante, cogió su mejor voz y totalmente desmaquillada gritó al mundo esa criticada forma de vida. Cuchillos y tenedores, armas blancas con las que se lo zamparon todo, ese algo que nunca deberíamos perder, algo que un filosofo optó por nombrar como esencia. Tal vez sea por la sencillez para recordarlo que yo le llamé personalidad.
Así empezó la dura guerra que aun sigue librándose cada mañana en su campo de batalla, una mente prodigiosa algo más que desperdiciada.
Cómo iba a reaccionar ante tal masacre, ideas desgarradas e ilusiones decapitadas ¿Tan difícil era de entender? Era un alma libre, lo tenía en el código genético y grabado sobre el corazón.

"El ignorante se exhibe delante del genio como un gran galán de las palabras, mientras tanto, el perspicaz se acomoda en silencio escuchando cortas deducciones del idiota emocionado".

Con ésto quiero que se entienda que cada ataque que la hirió fue guiado por las dagas más simples y comunes: la prepotencia, el miedo y la envidia.
Prepotencia en una sociedad de falsos jueces (sabius domesticus).
Miedo hacia lo desconocido.
Envidia de una tranquilidad sincera, porque quien actúa por gusto pocos remordimientos puede tener.

A pesar de saberse de memoria la teoría ella sigue cayendo, se hunde y le atrapan en territorio enemigo.
Pérdida de la guerra por una falsa idea de sí misma, por la subjetividad de su exterior, por un nombre ilegítimo y por unas definiciones totalmente despectivas.


Absurda inocencia y madura gilipollez, no avanzamos... No existimos.
Me las piro a Beirut.